¿El cloro de la piscina o el agua del mar afectan a los dientes? Lo que realmente sabemos

Descubre qué dice la evidencia sobre piscina, agua del mar, erosión dental y esmalte.

8/12/20264 min read

Es una de las dudas más frecuentes cada verano y, como suele ocurrir, en internet es fácil encontrar respuestas contradictorias. Mientras algunos aseguran que el cloro daña el esmalte dental, otros afirman que bañarse en la piscina no supone ningún riesgo para tu salud bucal.

¿Qué dice realmente la ciencia?

La respuesta es más tranquilizadora de lo que parece. Para la mayoría de las personas, disfrutar de una piscina correctamente mantenida o bañarse en el mar no perjudica la salud dental. Sin embargo, existen situaciones muy concretas, como la exposición prolongada en determinadas piscinas o la práctica intensiva de la natación, en las que sí se han observado problemas de erosión dental.

Si vives en Tenerife Sur y disfrutas habitualmente de sus playas, este artículo te ayudará a separar los mitos de la realidad y a entender qué precauciones merece la pena tener.

La idea de que "el cloro estropea los dientes" está muy extendida, pero no es del todo correcta.

Según la American Dental Association (ADA), cuando se estudia la relación entre la natación y la erosión dental, el factor más importante no es la presencia de cloro, sino las características químicas del agua, especialmente su capacidad para favorecer la pérdida de minerales del esmalte.

En otras palabras, el problema no es el cloro en sí, sino que el agua presente unas condiciones que puedan favorecer el desgaste dental tras una exposición prolongada.

Además, en España las piscinas de uso público deben cumplir la normativa establecida por el Real Decreto 742/2013, que obliga a mantener el agua con un pH entre 7,2 y 8,0, además de realizar controles periódicos para garantizar la seguridad de los bañistas.

Por eso, si utilizas una piscina correctamente mantenida para refrescarte durante el verano, no existe evidencia científica que indique que ese hábito vaya a dañar tus dientes.

No obstante, algunos estudios sí han descrito casos de erosión dental en personas que nadaban durante muchas horas en piscinas con un mantenimiento inadecuado. Uno de los más conocidos, publicado en el Journal of the Canadian Dental Association, relacionó un caso de erosión severa con una piscina cuyo equilibrio químico no era el adecuado. Los propios autores concluyeron que el problema no era el hecho de nadar, sino las condiciones del agua y el tiempo de exposición.

Entonces, ¿por qué algunas personas sí presentan desgaste dental?

La respuesta está en el tiempo de exposición y en las condiciones del agua.

La mayoría de las investigaciones que relacionan la natación con el desgaste del esmalte no se realizaron con personas que disfrutan de la piscina durante las vacaciones, sino con nadadores de competición que entrenan varias horas al día, varios días a la semana.

Uno de los estudios más citados, publicado en la revista Clinical Oral Investigations, observó una mayor prevalencia de erosión dental en nadadores de competición que en nadadores recreativos. Los propios investigadores señalaron que la duración de la exposición al agua era un factor importante y que la erosión no podía atribuirse únicamente al cloro.

Además, existe un conocido caso clínico publicado en el Journal of the Canadian Dental Association en el que una persona desarrolló una importante erosión dental tras nadar de forma intensiva en una piscina cuyo equilibrio químico era inadecuado. Los autores concluyeron que el problema estaba relacionado con las condiciones del agua y no con el hecho de nadar en sí.

La conclusión es clara: estos casos representan situaciones muy concretas y no pueden extrapolarse a quienes utilizan la piscina de forma recreativa durante el verano.

¿Y el agua del mar puede afectar a los dientes?

Muchas personas alternan los baños en la piscina con largas jornadas en la playa y se preguntan si el agua salada puede desgastar el esmalte.

Según la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA), el agua superficial del mar tiene un pH medio cercano a 8,1, por lo que no constituye un medio ácido capaz de favorecer la erosión dental en condiciones normales.

Esto significa que no existe evidencia científica que demuestre que bañarse habitualmente en el mar dañe los dientes.

Eso sí, tampoco debemos caer en el mito contrario. El agua del mar no fortalece el esmalte.

Cómo cuidar tus dientes si disfrutas del mar y la piscina

La buena noticia es que no necesitas tomar medidas especiales para proteger tus dientes si utilizas la piscina o disfrutas del mar de forma habitual. Mantener unos buenos hábitos de salud bucodental sigue siendo la mejor prevención.

Algunas recomendaciones sencillas pueden ayudarte durante el verano:

  • Mantente bien hidratado. La saliva ayuda a proteger el esmalte y a neutralizar los ácidos presentes en la boca.

  • Cepíllate los dientes dos veces al día con una pasta dentífrica anti-caries y no olvides limpiar los espacios interdentales.

  • Si practicas natación de competición, coméntalo durante tus revisiones dentales. Una exposición muy prolongada al agua puede requerir un seguimiento más específico.

¿Entonces, el cloro de la piscina afecta a los dientes?

La respuesta es no, al menos no en las condiciones habituales en las que la mayoría disfrutamos de una piscina o del mar.

La evidencia científica muestra que el riesgo de erosión dental aparece principalmente en situaciones muy concretas, como la exposición prolongada de nadadores de competición o el uso de piscinas con un mantenimiento químico inadecuado.

Por tanto, si este verano disfrutas de una piscina en Tenerife Sur o pasas el día en la playa de El Médano, puedes hacerlo con tranquilidad. Lo más importante para cuidar tu sonrisa seguirá siendo mantener una buena higiene oral, una alimentación equilibrada y acudir a revisiones periódicas cuando sea necesario.